domingo, 25 de diciembre de 2011

Hubo un tiempo en el que Papa Noel no era un gordo borrachín vestido con pijama rojo, sino un vagabundo vestido de obispo, listo para excomulgar al más pintado o para robarle la cartera, según se terciara.
¿Dónde queremos ir? ¿Queremos atravesar el mar? ¿Adónde nos arrastra esta pasión poderosa que supera a toda otra pasión? ¿Por qué ese vuelo desesperado hacia el lugar donde hasta ahora todos los soles han decliando y se han extinguido?

F. Nietzsche. Aurora, 575.

domingo, 11 de diciembre de 2011

EL ORADOR (1928)


Aquí nuestro buen amigo Gómez de la Serna en un monólogo (nihil novum sub sole) en el que, para sorpresa de algunos, no es necesario hacer comentarios de bajo vientre que avergonzarían a una madame borracha.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Bajo el cielo
dormido
lejos de la oscuridad
Sobre la mano
verde
aromada de hierba
Por fin una explicación clara y detallada de cómo amputar un brazo y después celebrarlo con una copa de brandy. Una guía para caballeros.

Abatida por el tiempo
sólo piedra
y memoria encadenada


Eso, o que ha perdido sus lentillas

domingo, 27 de noviembre de 2011

En el alba inmaculada
son heraldos de Dios
y no lo saben



Pinceles en el aire
y la belleza
evanescente

sábado, 26 de noviembre de 2011

MEMORIAS DE LA ISLA DE SACRISTÍA


MEMORIAS DE LA ISLA DE SACRISTÍA, 1


La joven señorita Adela apartó levemente la suave cortina de terciopelo rojo cuando intuyó que la luz del sol había declinado en el lado norte del jardín. El cosquilleo de la tela en la punta de los dedos le hizo pensar en una legión de hormigas paseando su negra inconsciencia entre sus dedos blancos. Contemplo durante un instante al brusco jardinero que descansaba su sudor apoyado en la suave corteza del olmo junto a la fuente. Las hojas amontonadas a sus pies se arracimaban como nubes verdes bajo un ángel de postal. La joven señorita Adela sentía la saliva en la boca y una ligera presión en sus ingles perfumadas de lavanda. Lógicamente, como propio de una señorita de su categoría, censuró el torso descubierto del brusco jardinero. Dejó caer la cortina y la habitación se iluminó de sombras. Bajó  levemente los párpados teñidos de vainilla. Pensó que debía volver a su labor y avanzar en el delicado encaje que tejía hacía ya varias semanas. Luego pensó en el encaje enredado en el glande del brusco jardinero. Finalmente decidió inclinar la cabeza hacia un lado, alabear los labios en una ligera sonrisa y dejarse llevar por la corriente de una perezosa vacuidad. 



En aquel tiempo dorado nuestros pescadores partían hacia una mar feraz, los dioses de las profundidades les eran propicios y las mujeres los despedían con sus hijos en brazos y una sonrisa beatífica en el rostro. La mar siempre era calma, los vientos propicios, los faros velaban sin descanso y los peces buscaban las redes de nuestros hombres. En aquel tiempo dorado.

viernes, 25 de noviembre de 2011

La primera versión de ¿Dónde está Wally? se llamaba ¿Dónde está el alma del abuelo?
Bienaventurados los que no saben inglés


Aviso en el lavabo de la Universidad de San Andrés
Acurrucada en silencio
apenas

la tarde pasa
















Mira declinar el día
ahora
que ya no es