sábado, 9 de noviembre de 2013

Todos vivían en su abigarrado mundo preguntándose cómo debía de ser el cielo. Uno de ellos ascendió, y mientras bogaba por el mar le contó a los peces que el cielo era como debía ser la tierra. Los peces, sin embargo, anhelaban que el mar fuera como debía de ser el cielo.

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